Un hongo que “aprende” a caminar: el robot biohíbrido controlado por micelio



Imagina esto: un hongo común recibe un cuerpo robótico… y empieza a moverse solo. No es una película de terror ni ciencia ficción barata. Es un experimento real de la Universidad de Cornell (EE.UU.) publicado en la revista Science Robotics en 2024.

Los investigadores tomaron el micelio de la seta de cardo (Pleurotus eryngii) —esa red de filamentos blancos que suele estar bajo tierra— y lo convirtieron en el “cerebro” de un robot.



¿Cómo es posible que un hongo controle un robot?

El micelio genera señales eléctricas naturales (impulsos similares a las neuronas). Los científicos lo cultivaron sobre electrodos y conectaron esas señales al sistema del robot. El resultado: dos prototipos increíbles.

Uno de ellos es un robot blando con patas flexibles que parece una araña o estrella de mar. Sin ningún programa complejo, el hongo hace que el robot se mueva, camine y reaccione al entorno.



Cuando exponen el micelio a luz ultravioleta, las señales cambian y el robot modifica su forma de caminar. ¡El hongo literalmente “siente” la luz y responde a través del cuerpo mecánico!

Imágenes que muestran la fusión entre vida y máquina



Un hongo brillante creciendo directamente sobre un circuito electrónico. Esta visión futurista representa exactamente lo que está ocurriendo en los laboratorios: biología viva reemplazando o complementando la electrónica tradicional.



Aquí ves el micelio real conectado con cables y sensores. Es la interfaz que permite al hongo “hablar” con el robot.

¿Por qué esto es tan revolucionario?

  • El hongo es extremadamente resistente (sobrevive donde otras células mueren).
  • Es sostenible y fácil de cultivar.
  • Puede detectar cambios en el entorno (luz, químicos, etc.) de forma natural.

Esto abre la puerta a robots biohíbridos para exploración en entornos hostiles, agricultura inteligente o incluso misiones espaciales, con menor dependencia de baterías y chips tradicionales.



Concepto artístico de una criatura bio-mecánica controlada por redes fúngicas. Así se imagina el futuro de la robótica viva.

Un paso hacia el futuro cyborg-fúngico

Aunque el hongo no “piensa” como nosotros, su actividad bioeléctrica actúa como un controlador vivo y sensible. Proyectos como este demuestran que la naturaleza ya tiene sistemas sofisticados que podemos integrar en la tecnología.

¿Te imaginas un futuro donde los robots tengan “cerebros” vivos de hongos, bacterias o plantas? La fusión entre biología y máquina ya no es solo una idea… está caminando frente a nosotros.


¿Qué opinas?
¿Te parece impresionante o un poco inquietante? ¿Crees que veremos robots controlados por seres vivos en nuestra vida diaria?y Déjame tu comentario abajo.

Fuentes: Universidad de Cornell, Science Robotics (2024).